Educar
Rubén Oscar Giusso señala: “¿Para qué educar?; para vivir mejor, realizándose en el futuro. La educación se proyecta con la vida en la familia; la primera escuela es la familiar, la que marca el rumbo espiritual que tendrá la patria, es la que entusiasma al niño en una superación moral y espiritual. La madre será la maestra que más tiempo va a pasar con el niño por lo que más hábitos de una vida mejor puede inculcarle. El padre reflejará el andamio procesal. Entre las obligaciones que tienen lo padres está el exigir una forma de enseñanza de acuerdo a una educación moral y religiosa conforme a la tradición familiar y nacional. Es claro que no vivimos tiempos normales, el desencuentro generacional ha creado una barrera muy difícil de superar. El tiempo que se les niega durante su crecimiento no se recuperará jamás. Hoy que vivimos tiempos excepcionales para la dedicación de la familia; sobre todo la madre que debe ser exclusiva para la supervivencia y la de la nación. Educar hoy es superar la droga y la adhesión a hábitos en vigencia. El estudio hace libres, dignifica”.
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